A partir de ese momento comprendí que mi camino no había hecho más que empezar.
Siempre he sentido que, si quería acompañar de verdad a otras personas, primero tenía que seguir aprendiendo yo.
Por eso decidí formarme con profesionales de referencia en cada una de las disciplinas que han ido dando forma a mi manera de entender el cuerpo y el acompañamiento.
Primero llegó el Máster Internacional en Quiromasaje y Emprendimiento con Jordi Casalta, en la Escuela EUESPA, donde profundicé en el conocimiento del cuerpo desde una base sólida y profesional. Fue precisamente ahí, en esa primera formación, cuando sentí un clic definitivo dentro de mí. Pensé: «Sí se puede».
Me di cuenta de que realmente podía vivir de esta preciosa profesión y de que ya no necesitaba pasarme la vida buscando otros trabajos.
Después llegó Madhu Román, y mi primer contacto con las Relaciones Conscientes, Sexualidad Sagrada y el Masaje Tántrico en la Escuela Namasté. Ella fue mi primer contacto con el Tantra y una gran inspiración para mi a nivel personal y profesional.
Aquella experiencia despertó en mí el deseo de profundizar mucho más.
Continué con la formación en Sexualidad Consciente, Masaje Tántrico y Cura, junto a Verma Kalabati, una experiencia que transformó profundamente mi manera de sentir el cuerpo a través de la atención enfocada, la respiración y el tacto consciente.
Actualmente continúo mi formación como Facilitadora Tántrica para mujeres junto a Anita Devi, en Tántrica School, con el propósito de seguir ampliando mi forma de acompañar a las personas desde la conciencia corporal, la presencia y la energía vital.
Y, en medio de ese camino, apareció Bioescucha, de la mano de David Vicente, en el Instituto de Bioescucha.
Desde el primer seminario sentí que había encontrado una forma de acompañar con la que me identificaba profundamente.
No era solo una técnica ni una terapia más.
Era una visión completamente holística del cuerpo, donde los huesos, las fascias, los músculos y el sistema nervioso se escuchan como un todo.
No elegí Bioescucha por ser una terapia diferente.
La elegí porque fue la primera vez que sentí que una forma de acompañar representaba todo aquello en lo que yo llevaba años creyendo.
Detrás de cada paso que doy hay personas que un día decidieron compartir conmigo su conocimiento.
Hoy quiero honraros y daros las gracias.
Porque vuestra sabiduría no solo me enseñó una profesión; también transformó mi manera de mirar, de sentir y de acompañar a los demás.
Hoy sé cómo se llama eso:
LEGADO